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miércoles, 10 de marzo de 2010

DEJA SECAR EL BARRO


Había sido el cumpleaños de Marta y sus padres le habían regalado una preciosa caja de ceras para colorear. Estaba deseando estrenarla junto a su amiga Laura, pero su madre la estaba esperando pues tenían cita para el médico.
-¿me dejas tus pinturas? le preguntó Laura.
-Vale, te dejo que las uses mientras estoy en el médico, ¡cuídamelas! No creo que tardemos mucho. Hasta luego.
Cuando Marta regresó al cabo de un rato con su madre, se encontró con todas las ceras en el suelo del jardín y rotas, su amiga no estaba.
Muy enfadada se dispuso a buscarla para recriminarle lo ocurrido, pero su madre la contuvo amarrándola  por el brazo.
-¡déjame! se merece un buen rapapolvos.
-espera un poco y escúchame; ¿recuerdas cuando te manchaste tus zapatos preferidos de barro y quisiste limpiarlos rápidamente?
-claro que me acuerdo, ¿a qué viene eso ahora?
-recuerdas lo que te aconsejé.
-si, que lo dejase secar porque así saldría mejor.
Marta miró a su madre entendiendo lo que esta quería decirle y se fue a su cuarto a esperar que se le pasase la rabia que sentía en esos momentos.
Al poco, sonó el timbre de la puerta, y cuando Marta abrió se encontró a su amiga Laura que traía un paquete en las manos y extendiéndolo hacia ella le dijo:
-Toma, te he comprado con mis ahorros una caja de ceras nueva, no pude hacer nada por salvar las tuyas de las garras del gato del vecino, se subió a la mesa y empezó a mordisquearlas, no pude salvar casi ninguna. Espero que me perdones.
Marta abrazó a su amiga y sonrió a su madre que contemplaba la escena satisfecha y orgullosa porque su hija fue capaz de esperar a que se secara su rabia.

3 comentarios:

Adriana Alba dijo...

Me encantó Lola, muchas veces tendemos a reaccionar impulsivamente y después nos arrepentimos, este cuento es para tener muy en cuenta...

Dejemos secar el barro!!

Gracias y abrazos!

Anónimo dijo...

hola lola,ya he aprendido a dejar comentarios, que bien. Si aprendieramos todos a controlar la rabia y no actuar impulsada por ella, no habria tantos problemas,viviriamos mejor.Bonita leccion. un beso guapa,me siento feliz,de estar aqui.

CORDOBESA dijo...

Uyyyy¡ Cuantas veces nos ocurre eso, explotamos en el momento que nos pasa algo desagradable y no esperamos a calmarnos para ver las cosas con tranquilidad. Deberíamos tener esto en cuenta y contar no hasta diez sino hasta cincuenta antes de hacerle frente a algo desagradable, al menos hasta saber que ocurrió. ¡Pero es tan difícil!
Un abrazo amiga.