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viernes, 25 de agosto de 2017

LA ULTIMA ESTACION



Miras tras la ventana de unos ojos cansados el paisaje cambiante que te acompaña y rememoras muchos de estos lugares y a sus gentes.
Miles de escenas representadas en una larga vida se agolpan en tu memoria fresca y despierta
Ahora las despedidas son tus compañeras inseparables y observas con una aceptación admirable como uno tras otro los personajes que te acompañaron van marchándose  del escenario que llamamos vida y vas tejiendo una fina capa de protección para sobrellevar los días que transcurren lentos y pesados…
Los recuerdos de un largo viaje te acompañan en este último trayecto y tú sabiéndote cercano te aferras a esta vida que te sigue cautivando y atrapando sin perder un ápice de tu carácter optimista y alegre.
A mí me cautiva tu entereza a la hora de las despedidas, que por otra parte se te hacen tan normales.
Intento resignarme al igual que lo haces tú ante la caducidad de esta vida y retengo fuertemente en mi memoria todo aquello que quiero preservar como un gran legado que generación tras generación se mantenga siempre vivo.
Intento ponerme en tu lugar, sentir lo que debes de sentir y se me parte el alma.
Pero qué gran lección de vida es esta que te hace aceptar lo que es, sin más, porque es lo que toca. Y te vas despidiendo de tus gentes y te vas quedando huérfano de afectos amigos.

Practico el ayuno voluntario de la palabra mientras siento una inmensa gratitud por todo lo compartido, por lo que aún nos queda por compartir y en silencio respetuoso aprendo la más importante lección heredada…