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domingo, 3 de diciembre de 2017

DESDE LAPONIA CON AMOR





Un manto blanco, inmenso y profundo llena la mirada virgen a estos paisajes. Intuyo como la luz quiere abrirse paso tímidamente dejando un color en el aire indescriptible, no hay noche, tampoco día, un paisaje en blanco y negro.
 El reflejo del blanco inmaculado de la nieve se confunde en el horizonte con el blanco de un cielo tímido a abrirse y el espectáculo se me sirve en bandeja de plata. Sin apenas darme cuenta, la oscuridad absoluta se cierne nuevamente en el paisaje.
Los paseos en trineo de renos, de huskis o moto de nieve, se quedan en mera anécdota frente a la sensación inexplicable que hace que el corazón se expanda ante el paisaje que tengo ante mi.
El silencio se rompe ante el crujir de la nieve a mi paso y el aliento se corta para no interrumpir este momento.
Cuando uno viaja a lugares recónditos o poco habituales al hábitat al que estamos acostumbrados, siempre suele haber fascinación y no dejo de sorprenderme ante la magnitud y la belleza de este nuestro mundo. Siento que me convierto en alguien pequeño y dejo que la emoción me embargue cada vez que evoco los momentos vividos.
La oferta de la distracción viene dada con la compra del viaje, pero las experiencias, los sentimientos, las sensaciones, eso no es algo que puedes adquirir a cambio de un billete de ida y vuelta. Eso simplemente se da si estás dispuesto y abierto a recibir los dones de la vida.
El frio gélido rozando tu rostro, el silencio más extremo, la soledad del paisaje blanco, inmenso, profundo…ese blanco virgen e impoluto que ni tan siquiera el aire se atreve a rozar para no romper esa uniformidad suave y perfecta.
Un brindis con una copa de vino a la orilla de un rio helado, unas sonrisas sinceras, una conversación que te alegra el alma…todo eso y mucho más es lo que queda en el recuerdo, lo que estoy segura que perdurará más allá de las fotografías y los suvenir. Porque al fin y al cabo es de lo que estamos hechos…de momentos únicos e irrepetibles.

Dejarte sorprender por la vida  cuando no creas expectativas, es el mayor regalo que esta te hace. Por eso hoy solo puede decirle;                        


                                          “Gracias por permitirme vivirte”.  



viernes, 25 de agosto de 2017

LA ULTIMA ESTACION



Miras tras la ventana de unos ojos cansados el paisaje cambiante que te acompaña y rememoras muchos de estos lugares y a sus gentes.
Miles de escenas representadas en una larga vida se agolpan en tu memoria fresca y despierta
Ahora las despedidas son tus compañeras inseparables y observas con una aceptación admirable como uno tras otro los personajes que te acompañaron van marchándose  del escenario que llamamos vida y vas tejiendo una fina capa de protección para sobrellevar los días que transcurren lentos y pesados…
Los recuerdos de un largo viaje te acompañan en este último trayecto y tú sabiéndote cercano te aferras a esta vida que te sigue cautivando y atrapando sin perder un ápice de tu carácter optimista y alegre.
A mí me cautiva tu entereza a la hora de las despedidas, que por otra parte se te hacen tan normales.
Intento resignarme al igual que lo haces tú ante la caducidad de esta vida y retengo fuertemente en mi memoria todo aquello que quiero preservar como un gran legado que generación tras generación se mantenga siempre vivo.
Intento ponerme en tu lugar, sentir lo que debes de sentir y se me parte el alma.
Pero qué gran lección de vida es esta que te hace aceptar lo que es, sin más, porque es lo que toca. Y te vas despidiendo de tus gentes y te vas quedando huérfano de afectos amigos.

Practico el ayuno voluntario de la palabra mientras siento una inmensa gratitud por todo lo compartido, por lo que aún nos queda por compartir y en silencio respetuoso aprendo la más importante lección heredada…

viernes, 14 de julio de 2017



EN TIERRA FIRME

Deja de mirarte a través de los ojos de los demás y empieza a observarte, a sentirte
Busca esa levedad del ser
El bien y el mal, tan solo son las oportunidades que necesitas para crecer, para realizar tu propia alquimia interior.  No permitas que nadie haga este trabajo por ti, no busques salvadores a tiempo parcial. No des la potestad de lo que eres, de lo que sientes, a nadie que te prometa la salvación de tu alma.
Los cambios que buscas, aparecerán ante una decisión consciente, ante una elección consciente.
Quédate en silencio, observa, toma un poco de distancia y aprende que la vida es un cambio constante. Acéptalo y disfruta del trayecto.
La paciencia, la tolerancia, el perdón, el amor, la compasión, la aceptación, la generosidad…son las mejores armas de defensa ante aquellos que te invitan a seguirlos como un dogma de fe.
Aprende a sonreírles y di; no gracias.
Busca tu propia verdad, la que te hace feliz, la que te hace libre.
Cuando estas en ti puedes sentir que estas en tierra firme y es más sencillo poder experimentarte en toda tu dimensión. No acojas la necesidad de necesitar…
Experimentándote, sentirás tu auténtica fortaleza y todo tu mundo se transformará para ponerte al servicio de la vida, y la vida, a tu servicio.