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viernes, 9 de abril de 2010

LO LLAMAMOS CASUALIDAD


   Había salido sin rumbo, le gustaba pasear por las calles solitarias cuando la lluvia hacía acto de presencia y al contario de lo que le ocurría a la mayoría de la gente, se sentía viva ante este espectáculo.
   No se tropezaría con nadie, a la gente no le gustaba salir con este tiempo, mejor, necesitaba estar sola.
   Carmen era una mujer muy autorreflexiva, y necesitaba de vez en cuando poner orden a su interior. ¿Porqué a veces, le resultaba tan difícil lograr ese orden?..Tenía cantidad de deseos incumplidos, a veces la soledad y la frustración, así como la culpabilidad por sentirse así la invadían enseñándole el lado más oscuro de su conciencia.
   Los temas vitales son muy frágiles.-pensó. Sabía que esta era una lucha personal e interna, pero necesitaba de alguien que fuese capaz de entenderla, de guiarla.
   Por alguna extraña razón, pensó en Nieves, su recién estrenada amiga, hacía varias semanas que no la veía, ¿Cómo era posible que echara tanto de menos sus conversaciones con ella? Tenía amigas a las que conocía de mucho tiempo antes, sin embargo, cuando se sentía así no podía remediar pensar en ella. Apenas había transcurrido un año desde que se conocieron y habían conectado como si hubiesen compartido una vida juntas.
-Es extraño el poder de la amistad- se dijo. Estaba muy orgullosa de todas las personas que habían aparecido en su vida, sabía de la importancia de cada una de ellas, y es por eso mismo, que estaba segura de que Nieves estaba en su camino por alguna razón concreta que ella aún no era capaz de adivinar. Sonrió y siguió su camino inmersa en sus pensamientos.
   La lluvia apretó y lo que hasta ahora había sido un paseo agradable, se estaba empezando a convertir en una agonía intentando  sortear los inmensos charcos que empezaban a formarse a su paso. Miró a ambos lados de la calle buscando un sitio donde protegerse, y corrió  hasta entrar a toda prisa en la única cafetería que permanecía abierta  en aquella zona de la ciudad.
-¿te has perdido?, escuchó a sus espaldas.
   Se volvió sobre sus talones, y su sorpresa fue mayúscula al encontrarse a Nieves que la sonreía con una taza de té entre las manos.
-¿Pero tu que haces aquí?, le preguntó Carmen sorprendida.
-Pues mira, aprovechando que mi marido y mis hijos se fueron dos días al pueblo, yo disfruto de mi soledad. Ya sabes que me encanta mirar a través de una ventana el paisaje tomándome un té.
-que casualidad, hace un momento estaba pensando en ti, y mira donde estas.
-Carmen,¿ aún no te has dado cuenta?, ¿cuantas pruebas necesitas?.
Carmen sonrió a su amiga, y sonrió a sus adentros. Si, cuántas pruebas necesitaba para darse cuenta de que las casualidades no existen tal como siempre las había concebido.
Se acomodó frente su amiga, y se dispuso a disfrutar de aquella conversación que tanto necesitaba en aquellos momentos y que el destino y la bien entendida “casualidad” le ponía en bandeja.

FELIZ FIN DE SEMANA

2 comentarios:

Adriana Alba dijo...

Por cierto las casualidades no existen, sí las "causalidades" y la sincronicidad a través de los pensamientos hizo que éstas dos amigas se reunieran.
Cálido relato Lola.

Abrazos!

filo dijo...

qué relato tan bonito, cercano y muy revelador de cómo es el alma femenina, las mujeres somos muy intuitivas y leemos con los ojos del corazón...

me ha gustado mucho, Lola

(un abrazo fuerte)