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jueves, 29 de abril de 2010

                                                                    DECISIONES
Caminaba despacio, encontrándose a cada paso, disfrutando del silencio que le regalaba el instante antes del amanecer. Quietud, sosiego, el aire se le tornaba limpio, inmaculado. Le encantaba pasear por los caminos que conducían al cerro justamente a esas horas, cuando el día aún era virgen, cuando las vidas ajenas protegidas en sus colmenas de confort aún dormitaban. Y la llamaban loca aquellos que no la conocían, y la llamaban rara aquellos que la trataban. Y ella sonreía ajena, envuelta en su burbuja de paz.
Llevaba ya tres años viviendo su nueva vida en aquel pueblecito de a penas 200 habitantes, satisfecha de una decisión que aunque en principio arrebatada, le dio todo cuanto pedía a la vida.
No, no se arrepintió ni un solo día, muy al contrario con cada hora que restaba  al tiempo, sumaba un día más de felicidad, y miraba al pasado sin nostalgia, pero también sin odios ni rencor.
No había hecho grandes amistades en aquel inhóspito lugar, pero no le importó demasiado, la gente  aunque murmuraba, la respetaba, y eso para ella ya era importante, nadie la juzgaba. Nadie  le exigía más de lo que ella pudiera dar.
 Que era rara, puede, pero no hacia daño a nadie, muy al contrario, siempre estaba dispuesta ayudar si se lo pedían, pero no se involucraba en exceso en nada, simplemente vivía su vida, laboraba en el campo cuando tocaba, y disfrutaba de la paz que guardaba aquel silencio.
Lo que para muchos era tedio y hastío para ella  se convirtió en una forma de ser, en una forma de vivir.
Todo comenzó muchos años atrás, cuando disfrutaba de una vida de lujos y pasiones. Abogada de uno de los bufetes más importantes de Valencia, casada con uno de los hombres más ricos de la comunidad, y sin embargo, algo no funcionaba en su vida, no se sentía completa a pesar de tenerlo todo. Los amigos y la familia la juzgaron por ello, no tenía ningún derecho a quejarse. La tildaron de niña caprichosa y egoísta que no se contentaba con nada. Nadie la entendía, todos la sentenciaron sin darle un margen de confianza. Todos se atrevieron a diagnosticar su “mal”… - eso es provocado por el stress. Decían unos.
-lo que le  hace falta es tener hijos. Decían otros. Pero nadie, absolutamente nadie, se preocupó de preguntarle el motivo real de su tristeza. Nadie excepto, paradojas de la vida, un borracho que se encontró una tarde en el bar que solía frecuentar frente a los juzgados.
-Eh morena, que pazzzza contiggggoooo.  Ella lo miró con tristeza, luego miró su vaso vacío e hizo un gesto al camarero para que se lo llenara de nuevo.
-a tu salud. Le dijo al borracho, levantando su vaso.
-¿porqué estas tan triste, pringcesita.?
-¿ tu porqué estas tan borracho amigo?.
-vaya,vaya, estaggs peleona eh.
-si estoy peleona.
-sabes lo gue tienes gue hacceer, mandarlo toooo a tomar por el kkulo.
-si, ya me gustaría ya,
-y bueno,gue te lo impidee.
-responsabilidades, ¿sabes lo que es eso?
-unaa miergda.
-eso amigo eso, una mierda, yo no lo habría definido mejor.
-¿y qguien te obliga a tener esas regponsaabilidadesss?.
-Pero, ¿que tipo de pregunta es esa?, claro que viniendo de quien viene.
-oye moonigna, no te metass conmigo que yo no tengo la culpa de tu idiosincrasia
-Jesús, como puede pronunciar bien esa palabreja estando como está, además, no sabe ni lo que dice.
-bueno, yo puede qguue no sepa lo gue digo, pero al menog, se lo que hago. ¿y tú monina, sabess loqgue hacess?, pues yo te lo voy a decir; lastas cagando colega. Lo que yo te diga…¿eres feliz con tu vida de cristal?, no, puess entonces,¿Qué cojones haces que no le das puerta?. Que sólo tenemmosss una.
Dicho esto el borracho se golpeó la frente con los dedos anular e índice, y dirigiéndolos hacia ella, realizó el mismo gesto, quedándose ella turbada por unos instantes y sin capacidad de reacción.
Presa de una extraña posesión, arrancó una hoja de su agenda y apresuradamente se dispuso a escribir unas líneas dirigidas a su familia:
Querida familia; acabo de tomar la decisión más importante de mi vida, se que no lo vais a entender pero tengo que demostrarme a mi misma lo que realmente quiero. Papá, espero que algún día puedes entender que tú ya elegiste y que ahora me toca a mí, nunca me a gustado mi profesión, odio la abogacía y lo sabías, a pesar de todo, no quise contrariarte y termine la carrera, trabajé contigo a pesar de que sabias que no valía para ello. Tu sueño ya se cumplió, presumiste de hija unos años, ahora me toca a mí decidir y así lo hago. Mamá sé que en el fondo tu me entiendes, tus silencias me han dicho más que mil palabras todos estos años. Por favor, confío en que sabrás hacer entender mi postura a quien cuestione mi decisión. Y tú Álvaro, hemos tenido muchas conversaciones y siempre acabamos discutiendo porque no consigo hacerte entender mis necesidades, para ti todo es lineal, mi camino y el tuyo, no llevan la misma dirección, quédate en tu castillo de posición y posesión, para mí la felicidad está en otra parte que nada tiene que ver con todo esto, se que no me entiendes, nunca te has molestado en hacerlo. Te deseo que seas feliz, os deseo a todos que seáis felices, de verdad. No tengo demasiado claro donde voy a ir, pero necesito salir de esta vida. Os mantendré informados, espero que me respetéis. Os envío un beso con todo el cariño.
     La decisión e
staba tomada, metió la carta en un sobre anotó una dirección, y dio tres euros a un chavalín que jugaba en la puerta de la cafetería para que le pusiera un sello y la echara en un buzón cercano, el  resto del dinero, exceptuando el precio del sello para el, a lo que el pequeño respondió con alborozo bajando la calle con tanta altivez como un príncipe recién coronado. Ella no pudo por menos que sonreír, pensando en lo grato que era alcanzar sueños.
     Volvió a entrar en la cafetería, pero esta vez se sentó en la mesa mas alejada de la puerta, necesitaba estar sola, se pidió una coca cola y un sándwich mixto, el nerviosismo por lo que acababa de hacer y el nuevo proyecto de vida que se replanteaba, le dio hambre.
     Sacó el teléfono y marco el número de su nuevo destino;
-Diga
-Buenas tardes, llamaba por lo del anuncio del periódico, espero  que no sea demasiado tarde.
-hola, pues la verdad que es la primera persona que llama, el trabajo del campo no es una oferta demasiado tentadora para nadie, a pesar de que ofrezcamos casa gratis. Si está interesada de veras puede venir por aquí cuando quiera y le enseño esto, si no se arrepiente cuando lo vea, hablaremos de las condiciones.
-estoy segura de que me gustará
-uy no esté tan segura, esto es muy duro joven.
-¿le viene bien que vaya ahora?.
-vaya, parece que tiene interés de verdad, puede venir cuando quiera. ¿Sabrá llegar?
-si no se preocupe, ya me he trazado la ruta. En un par de horas estoy allí.
-bien, hasta entonces.
-si, hasta ahora.
     Ya estaba hecho, no había marcha atrás. En ese preciso instante daba forma al principio del resto de su nueva vida.
    

2 comentarios:

Adriana Alba dijo...

Que interesante historia , un gran cambio... sin duda.
En ocasiones hay que cerrar círculos y comenzar desde cero, yo creo que los cambios son siempre positivos si se hacen a conciencia, porque puedes cambiar de trabajo, de país, de pareja y llevarte a cuestas los mismos fantasmas.

Me encantó, gracias Lola, abrazos.

CORAZÓN VERDE dijo...

Creo que a esta persona le falto mucho respeto por parte de los demás y tampoco tuvo demasiada comprensión.
Dicen que sólo los niños y los borrachos dicen la verdad ese día las palabras de esa persona cambiaron su vida, tenía derecho a elegir su propia vida, un abrazo Lola