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martes, 11 de octubre de 2016

EL TALLO


Observaba la tierra oscura y húmeda mientras impaciente soñaba con el momento de ver brotar el tallo que cumpliera con aquel sueño.
El mismo día que planto aquella semilla se hizo una promesa y se unió emocionalmente a aquella planta.
La cuidaría, la regaría, la abonaría con mimo y delicadeza…como haría con su sueño.
Y  esperaría a ver los frutos de aquel empeño.
No tardó en ver asomar el primer brote verde y algo débil y espero, asustada por no saber si los cuidados que profería a aquella planta serían suficientes tuvo un momento de debilidad.
No valía para eso. Algo tan sencillo y simple como el cuidado de una planta se le resistía de la misma manera que se le resistía la meta que se había puesto. Y pensó en abandonar, en dejarlo todo, en seguir cómodamente atrincherada en su zona de confort.
Miró aquella maceta de nuevo, toco la tierra húmeda y rozó suavemente el brote tierno que luchaba por elevarse.
Algo en su interior se removió. Sintió que tenía que trabajarse más la paciencia, si, este había sido siempre su talón de Aquiles.
Dispuesta de nuevo a emprender el rumbo, cogió suavemente el tiesto y lo deposito encima del alfeizar de la ventana. El sol empezó a acariciar su rostro al mismo tiempo que inundaba de luz y de vida aquel tallo que parecía engrosar su aspecto por momentos…y acepto de nuevo el reto.
Dejo que el sol la iluminara al igual que a la pequeña planta y sintió todo el peso de la vida en su rostro. Triunfos y derrotas se asomaban en un continuo vaivén para mostrarle la incertidumbre de su existencia.
Los cambios son necesarios, se dijo. Qué es si no la vida…
Ahí radica el misterio…el que hace posible el milagro, la fuerza que nace del interior de uno mismo a poco que le cuidemos, que le abonemos.
Observo de repente cómo la planta, había crecido saliendo del tallo unas pequeñas ramas que la hacían parecer más hermosa, y fue así que entendió.
CUANDO UNO ESTÁ EN PAZ CON SU ESENCIA…APARECEN LOS ADORNOS QUE MUESTRAN TODA SU BELLEZA AUN NO SIENDO NECESARIOS
Ignoro si la protagonista de la historia consiguió al fin su sueño, pero eso poco importa.

Consiguió nutrirse de aquello que le ofrecía la vida, sintió su propia esencia…y eso siempre obra el milagro.

3 comentarios:

Patricia García Roldán dijo...

Pienso, tal vez me equivoque, que es su propia alma a la que está cuidando. Y si es así me parece una metáfora divina.

ana dijo...

En las cosas sencillas y pequeñas que nos da la vida, ahí esta la esencia pura de la felicidad, sólo hay que saber encontrarla a la vez que nos enseñan a cultivar otros valores. Un abrazo

Ernesto. dijo...

Nutrirse de sí misma, sentir, conocer, ser, la propia esencia, es el “milagro” de la vida!

Un gran abrazo, Lola. Y bien venida.