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martes, 16 de septiembre de 2014


Párate a pensar por unos momentos en esta frase que utilizamos a menudo; “trata a los demás como te gustaría ser tratado”
¿La aceptas cien por cien tal cual? ¿Estás segur@ de su verdad?
Dejemos a un lado lo de que debemos hacer el bien etc, etc. Eso lo tenemos más o menos claro, a mi no me gusta que me insulten por la calle por lo tanto no lo hago a los demás. Hasta aquí, más o menos pensamos todos o casi todos  igual.
Pero yo pretendo ir un poco más lejos…
Verás, por ejemplo, a ti te gusta que tu pareja te traiga el desayuno a la cama y ésta muy gustosa, lo hace. Entonces como a ti te sabe tan bueno desayunar en la cama, das por hecho que a ella también le gusta, ¿me sigues?...
El siguiente fin de semana decides hacer tú lo mismo por ella (porque piensas que es lo mejor del mundo, y tu quieres lo mejor del mundo para tu pareja) Te levantas primero y amorosamente preparas un delicioso desayuno para llevárselo a la cama. Pero……lejos de disfrutarlo como lo harías tu, se levanta con la bandeja y se sienta en la cocina con el periódico. (Para tu pareja, ese es su momento de paz) y en el fondo lo sabes y no entiendes cómo no agradece tu gesto con lo que a ti te gusta!!! Pero ella odia las migas rulando por las sabanas, siempre se le vuelca el café y además no le resulta cómodo leer el periódico con tanta cosa jugando al equilibrio.
¿Qué ocurre entonces?...te enfadas porque sientes que no ha valorado tu gesto y os enredáis en una discusión sin fin. Juras y perjuras que nunca más tratarás de complacerle. Si tu la tratas exactamente como a ti te gusta ser tratada!!! ¿qué ha ocurrido entonces?...
Y es que la mayoría de las veces, disfrazamos de amor algunos gestos que por ser tan nuestros creemos que también lo deben ser para quien comparte nuestra vida, y no hablo solo de parejas, sino de amigos, hijos, padres…
¿Sigues pensando que debes tratar a los demás como te gustaría ser tratad@?
O sería mejor para la salud de todos y en nombre del AMOR tratar a los demás (aquí sólo incluyo a las relaciones cercanas) como les gustaría a ellos ser tratados. Si a tu pareja le gusta desayunar en la cocina y con la prensa del día entre las manos,¿ no sería más generoso complacerla? No hay mayor prueba de amor que conocer lo que realmente quieren aquellos que nos rodean y dar a conocer sin ambigüedades lo que realmente nos gusta.
Yo sinceramente, creo que nos ahorraríamos más de una incomodidad.




 Queridos amigos, después de unos meses de parón, aquí estoy de nuevo con energía renovadas.
Os dejo un fuerte abrazo a todos y cada uno de vosotros.

3 comentarios:

mjesus dijo...

Bienvenida de nuevo casa, cuanto tiempo sin saber de ti
te comento tu entrada
Para que este la armonia lo mejor que cada uno sepa y respete lo del otro, ojo con orden, recordemos somos pareja

http//cosasdemariajesus.blogspot.com
besos

Ernesto. dijo...

Mi buena amiga Lola, de los largos espacios de silencio, como reza el título de tu blog. Y algo profundo en ti... Me alegra saber de ti por ti misma. Pues por mí ya sé!

De tu texto de hoy, siendo cierto todo él, destaco algo que en muchas ocasiones pasa desapercibido: “...dar a conocer sin ambigüedades lo que realmente nos gusta.”

Realidad que no solemos tener en cuenta en todo su alcance. Y que si bien se da en un principio de la relación o convivencia , aunque con limitaciones, acaba convirtiéndose en un lastre con el paso del tiempo.

Un gran abrazo Lola.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Gracias por tu visita entrañable, Lola...El amor y la amistad requieren un cuidado continuo, comprensión y entrega...Cuando conocemos en profundidad a la otra persona sabemos cómo tratarla, pero todo ello requiere tiempo,constancia y paciencia...Al final tendremos en nuestras manos esa obra de arte merecida o no tendremos nada...Mi gratitud y mi abrazo grande por tu buen hacer y tu cercnanía...Bienvenida de nuevo, amiga.
M.Jesús