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jueves, 28 de julio de 2016

YO SOY PAS



Ahora sé que no es nada extraño ni diferente
Ahora entiendo esos sentimientos profundos, tanto, que llegaban a asustar haciendo esconder o huir de ciertas circunstancias y situaciones.
Esa angustia, esa contradicción y esa curiosidad al mismo tiempo luchando por no mostrarse.
Esa percepción de los sentimientos ajenos que hacía más vulnerables los míos  y que a fuerza de no entender, la capa de protección se hizo más y más gruesa ocultando lo que en realidad era.
El miedo a mostrarse, a las aglomeraciones, a los decibelios…la sensibilidad extrema que te hace esconderte o apartarte de tus propias sensaciones para no exponerse…
Pero ahora entiendo, entiendo de donde nace esa necesidad de aislarse por momentos, esa soledad escogida como un templo donde el guerrero espera su reposo sin miradas indiscretas, sin juicios, sin reproches…libre.
Ya no veo un problema, veo una oportunidad que me regaló la vida. Soy consciente de mis ritmos, de mis debilidades y vivo desde el corazón.

Ahora entiendo y dejando caer las capas de protección me limito a saborear cada momento tal cual lo siento, porque por fin entiendo.

miércoles, 20 de julio de 2016

La quietud del silencio permanece en presente continuo

(imagen cogida de Internet)


En un momento de nostalgia repaso las páginas impresas con cientos de palabras, pensamientos, vivencias, sueños…
Y observo que poco ha cambiado. La inquietud, el deseo, los rincones del alma siguen estando latentes en cada recodo, en cada expresión y en cada silencio esperando ser atendidos, esperando pacientes en un letargo constante e insatisfecho donde el sueño y la realidad se confunden a veces, para otras muchas despertar rabiosos y con ganas de gritar aquello que se lee entre líneas.
Es curioso observarse desde fuera, es altamente esclarecedor y sanador al mismo tiempo observar como la vida te lleva, te zarandea, te da, te quita mientras tú estás ahí participando como un simple actor de comedia con su papel bien aprendido y cómo a veces, sólo a veces te permites saltarte el guión para salir de este escenario e interpretar tu propio papel.
Es curioso cómo creemos estar haciendo la obra de nuestra vida y luego cuando observas la escena sentado cómodamente en butaca preferente te das cuenta de que tú no eres ese personaje “famoso” y al detener un segundo la respiración, comprendes que eres el observador que crea.
Y es entonces en ese instante de lucidez que encuentras el momento perfecto, la palabra perfecta, pero cuando intentas plasmarla en el papel ya se ha convertido en pasado. Intentas recrear la escena pero ya nada es lo mismo…
Y te aferras a un presente continuo porque no quieres perderte nada y te observas nuevamente con infinita compasión y entiendes que en realidad,  todo, absolutamente todo, estuvo, está y estará en ti.