Seguidores

martes, 16 de junio de 2015



BUSCANDO LA IM-PECABILIDAD

Sin pecado, sin defecto, sin imperfección…


El poder de la palabra, aquel que hace ver y entender lo que somos, lo que expresamos, lo que sentimos.
Aquel que es capaz de sanar o de provocar dolor.
Comprender su poder nos hará salvadores o verdugos
Comprender su poder nos hará libres o esclavos
Es cuestión de elección
Es cuestión de
Buscar la impecabilidad

Im-pecabilidad
En nuestras palabras a la hora de tratarnos a nosotros mismos
A los demás
Im-pecabilidad
En nuestros gestos y pensamientos
Impecabilidad…


Impecable para transformar la rabia en amabilidad, la negatividad en gestos positivos. Impecable para optar por el buen humor, la alegría y la serenidad.
Impecable para ser capaz de aceptar las opiniones ajenas sin juicio. Impecable para no  juzgarte.
Impecable para que en medio de la tormenta sepas mantener la calma.
Impecable, para decidir tomar el control de tu vida convirtiendo esta palabra en tu realidad cotidiana.

Impecable; sin mancha, sin defecto, sin imperfección.

1 comentario:

Ernesto. dijo...

Todo es cuestión de elección en esta vida. Lo expresas muy bien, Lola.

Lo mismo que reconocer el poder de la palabra. Propia y ajena. Propia para dirigirla tal y como señalas, impecable. Ajena, para que, sea ésta la que sea, no nos afecte.

La impecabilidad que supone todo lo positivo, serenidad, alegría, calma, aceptación, falta de juicio, es la esencia de la vida. Su ausencia “crea” el mundo.

Un gran abrazo.