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domingo, 27 de abril de 2014

AROMAS DE RECUERDO





Se despertó con una extraña sensación y oliendo sus manos se dejó llevar nuevamente por el recuerdo.
Cómo era posible que un aroma la hiciese viajar en el tiempo con tanta perfección…
Se vio a sí misma corriendo por aquél camino con tierra hasta en la boca, pero no le importaba porque se sentía feliz. El olor de las cuadras mezclado con el aroma de algún postre que sabia le esperaba al otro lado de la cerca, le avisaba de que estaba llegando al hogar.
Y se vio corriendo poseída por esa extraña felicidad que le inspiraba aquel olor al romero y la lavanda que colgados de una cuerda en el patio la abuela dejaba secar.
Traspasaba el umbral de aquella casa que olía a leña y carbón y como si de un ritual se tratase, se encaminaba a la gran pila de piedra para lavar sus manos con aquel jabón hecho al ritmo de alguna nana.
Acarició sus manos como hacia entonces y casi llegó a notar la suavidad y aquel aroma a limpio que la embriagaba y la llenaba de amor y de verdad.

Abrió los ojos y se propuso inventar un rincón en su memoria donde poder conservar los aromas, los recuerdos que la hacían volver al hogar.
Sería su lugar secreto, sería su rincón especial.
 Allí se sentiría segura…entre aromas que le concedieran un retazo de libertad.




Este texto forma parte de una de las entradillas que hago al comenzar mis talleres de meditación guiada. Y hoy lo he querido compartir con vosotros, porque quién no ha evocado en algún momento de su vida momentos únicos a través del sentido del olfato…

miércoles, 2 de abril de 2014

El abrazo secreto


                  


Existen épocas en las que el silencio acompaña más que la palabra.
Hay momentos donde la quietud aparece para calmar esas aguas que removidas,
no te dejan ver con claridad lo que el alma esconde, lo que en realidad necesita…

Quieres contar, explicar, compartir…pero algo en tu interior te susurra; - “silencio”…
Y obedeces porque entiendes que así ha de ser, porque necesitas de la quietud para visualizar ese fondo claro, limpio, transparente. Ese que te hará descubrir una visión más nítida de lo que ya conoces, de lo que intuyes, de lo que vas recordando.
Y dando paso a los mensajes que aquellos que te precedieron fueron dejando en tu memoria, intentas retomar el relevo sin juicios, sin dolor ni dudas. Simplemente
 entendiendo, perdonando y aceptando.

Y es que se necesitan épocas donde el silencio acompañe más que la palabra
donde la quietud amanse las turbulentas aguas que nos hacen perder de vista el horizonte, para poco a poco ir recuperando ese espacio cedido a un impostor que sin ser invitado pensó que venía para quedarse.




A pesar de mis ausencias, os llevo siempre en mi corazón. Lo sabéis, verdad???
Gracias por seguir ahí