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martes, 19 de marzo de 2013

El dolor de la despedida


Cuando alguien nos falta, siempre nos rondan las mismas incógnitas… ¿habrá algo realmente tras esta vida?
Una creencia defendida contracorriente sobre la naturaleza del ser, puede verse de repente removida por las dudas que se crean ante el miedo y el dolor que supone no volver a ver  físicamente a  una persona.  De repente sientes que los cimientos que creías fuertes, se tambalean de manera alarmante y luchas por aferrarte a aquello que siempre entendiste como cierto.
Los miedos y las dudas son parte inherente del ser humano. ¿A dónde irán a parar las emociones, los sentimientos?...
Siempre he pensado que eso es lo más importante que tenemos en la vida y de repente me replanteo todo para al segundo siguiente obligar al pensamiento a dirigir su atención a aquello que siempre he defendido.
Me aterra esta confusión, culpo al momento, porque en el fondo de mi corazón sé que los miedos nos juegan estas malas pasadas y no nos dejan ver más allá.
El  sentimiento perdurará en el tiempo mas allá de los que se van, las emociones nos acompañarán siempre y mantendrán la esencia en los corazones de los que nos quedamos. Esa es una certeza inamovible. La otra, la de una vida más allá reposa ahora dormida, quizá el silencio la despierte un día para aclarar lo que el corazón ya conoce.


Queridos amigos, esta ausencia a intervalos que vengo arrastrando no es otra cosa que la enfermedad de mi madre y su despedida hace poco más de una semana. Ni mis ánimos ni mi cabeza han estado para acompañaros como me hubiese gustado, pero se que os sigo teniendo ahí. Hasta pasada la Semana Santa, no retomaré mis rutinas, os iré visitando poco a poco.
Mis mejores deseos para todos. Os llevo en el corazón.

viernes, 1 de marzo de 2013

PANDEMIA DE BUENA CONCIENCIA






En física cuántica se nos dice que la persona influye sobre lo que está observando.
Esto es fácilmente demostrable. Podemos transformar nuestra realidad mediante nuestra conciencia, mediante nuestros pensamientos.
¿Cuántas veces sin darnos apenas  cuenta, ha cambiado nuestro estado de ánimo dependiendo de las
energías que circulaban a nuestro alrededor?. Nos creemos lo que vemos.
¿Cuántas veces hemos sido testigos de alguna discusión acalorada y esta nos  ha afectado hasta el punto de alterar nuestra calma?
Y es entonces cuando yo me cuestiono…y ¿porqué no actuar de manera contraría, porqué no nutrirnos de la fuerza necesaria para alterar estos estados?
Me explico; si mi naturaleza es tranquila y pacífica, puedo mirar a las personas y conectar con lo más puro de su esencia, ignorar la forma externa y débil que me muestran en esos momentos puntuales y aprender a ver y escuchar desde mi actitud serena.
Si pienso que hay algo bueno bajo esa capa de baja vibración, si soy benevolente con el “ser humano”... es posible crear otra realidad. Es posible que  el poder interior transforme parte de esa vibración alterada en algo más agradable. Es posible alterar la conciencia...es posible cambiar la calidad de nuestras acciones.
Porque si una mala vibración es capaz de modificar  mi estado, una buena vibración también lo hará.
Todo lo que pensamos afecta a nuestra realidad, y lo que creemos saber, está influenciado por nuestra conciencia.
Porqué no empezar a crear una nueva raza de pensadores positivos. Porqué no crear una pandemia de buena conciencia…