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viernes, 30 de julio de 2010

Un poquito de playa, un poquito de montaña, disfrutar de la familia, los amigos, los silencios, los libros,olvidarme del teléfono, la televisión, el reloj...En fin renovarme un poquito.
¡¡¡Mil gracias a todos por este tiempo de compañia y amistad!!! ¡¡¡nos reencontraremos prontito!!! BESITOSSSSSSSS

lunes, 26 de julio de 2010

LA DIGNIDAD PERDIDA
  Cristina llevaba recluida varios meses de manera voluntaria en su domicilio y aunque sabía del sufrimiento que esto provocaba en sus familiares y amigos, por el momento no estaba dispuesta a reanunciar a la decisión que tomo en su día.
   ¿Porqué nadie podía entender que necesitaba de esta soledad elegida?, ¿porqué no la dejaban tranquila?, estaba bien, ¿es que nadie podía hacer el esfuerzo de entenderla?
   Había terminado por desconectar el teléfono y a punto estuvo de darse de baja en la compañía eléctrica, no soportaba el timbre, ni la radio, ni por supuesto la televisión. La televisión, aquel maldito aparato que provocó su estado de derrota. Porque así es como se sentía, derrotada y fracasada.
   Cristina era una periodista que tras mucho empeño, consiguió entrar a formar parte del equipo televisivo más importante del momento, pero ahora se preguntaba si todo aquel esfuerzo mereció la pena. Le llevó muchos años de servir cafés y correos para llegar a lo que ella llegó en un momento dado a entender como la cumbre de su profesión. Ingenua de mí, pensó. Y yo que creía que me querían y respetaban en la profesión.
   Cuando con 25 años se vio por primera vez en la pequeña pantalla creyó haber alcanzado el paraíso, todo el mundo quería tener trato con ella, todos se disputaban su amistad. Y ahora ¿qué quedaba de aquellos amigos?, ¿dónde estaban aquellos que la proclamaban e invitaban a todos los programas? Es injusto, pensó. Pero sobre todo es penoso.

  Ella que llegó con predisposición y mucha vocación, se vio envuelta entre compensaciones económicas y falsos parabienes al acomodo del títere mediático y la falsa autoestima de su conciencia le falló, así como la dignidad, que la hizo venderse al mejor postor.

   Al contrario de lo que se pudiera pensar, Cristina, estaba tranquila, sólo necesitaba unos días de soledad para poner sus ideas en orden, al fin y al cabo, la decisión de abandonar todo aquel mundo la provocó ella. Sólo le hicieron falta veinte reputaciones tiradas por los suelos, cuarenta ataques de ansiedad de algunos famosos, unos pocos matrimonios ninguneados y muchos insultos gratuitos para darse cuenta de lo que había hecho de su profesión, aquella que con tanta ilusión y esfuerzo tanto de sus padres como suyo propio le había costado conseguir. Hasta que,  una mañana cansada de tanta falsa apariencia decidió escribir en un diario de máxima tirada todo cuanto había vivido en sus pocos años televisivos. Contó cómo los directivos abonaban la difamación, los infundíos y la chabacanería  y del  sometimiento de sus súbditos que aplauden cualquier acoso en nombre de la libertad de expresión. Lógicamente su despido fue inminente, con la consiguiente MALA PRENSA HACIA ELLA en todos los programas de parecido enfoque. El juego se había invertido.
   Aún así se sentía satisfecha de haberse dado cuenta antes de llegar más lejos, pero seguía sintiendo  la necesidad de disfrutar de su soledad, por lo menos, hasta que fuese capaz de perdonarse a si misma por el daño causado a tanta gente, pero sobre todo del daño causado a su propia conciencia y dignidad profesional. Porque la dignidad no consiste en conseguir honores sino en merecerlos. Y no hay nada más doloroso en este mundo que perder el respeto por uno mismo y ella había entendido que tenía que recuperar el suyo antes de salir en busca de un nuevo trabajo.
  

LOLA CONESA ARTES

¡¡¡FELIZ SEMANA!!!

miércoles, 21 de julio de 2010




LA MUJER DE ANUNCIO

Cierra la revista y pensativa dirige la mirada hacia el tráfico que envuelve a estas horas la ciudad. Desde la ventanilla del autobús, obtiene una visión casi exacta de cómo marcha la vida… carreras  y más carreras, prisas por llegar a ninguna parte, miradas a veces vacías a veces perdidas, las tiendas abarrotadas para comprar de todo o no comprar nada… en fin, la visión perfecta de la barbarie en la que nos vemos envueltos  de una u otra manera todos o casi todos los mortales.
    Tiene la tentación de volver a abrir la revista, pero lo que estaba leyendo casi la hace entrar en una crisis de identidad y decide seguir recreándose en el espectáculo que le ofrece su viaje. Esto si cabe es más entretenido, y juega a imaginarse la vida de los transeúntes porque piensa que en sus caras y en sus gestos se delata todo lo demás.
     Está tan distraída que olvida pulsar el botón que indica al conductor que bajará en la próxima parada, y como es lógico el autobús prosigue su marcha, ahora le tocará andar un poco más de la cuenta, aunque eso no le vendrá nada mal, según la revista que estaba leyendo es lo que siempre deberíamos hacer, bueno ponía bajarse una parada antes no una parada después, pero para el caso es lo mismo…
     De camino a casa, se encuentra con una “amiga” y se entretienen hablando un rato, aunque cuando se despide de ella maldice haberla encontrado, - lo que me faltaba, no tengo bastante con los comentarios de la revista, que tiene que venir esta a terminar de amargarme la tarde”- pensó algo irritada;
     Sus comentarios le retumbaban en la cabeza como una traca de petardos en plena siesta.- Parece que estas más rellenita que la última vez que nos vimos, ¿no estabas yendo a un gimnasio?.. Hay que ver como pasan los años, chica no perdonan…                         
   “Será desgraciá la tía, a ver si se cree que ella es inmortal, encima va y remata la frase” . –chica tu si que vives bien, por ahí de paseo, yo como ando siempre tan liada, no tengo tiempo de nada.-… Anda y que te ondulen con la permanent,  sabrás tú lo liada que voy yo.
     Bueno y bueno, menudo cabreo llevaba la pobre, repasó mentalmente lo que le ponía la revista sobre como no debemos de dejarnos influir por los comentarios de la gente,- “no me afectan los comentarios de los demás, eso es sólo una opinión”. “soy una persona fuerte y segura de mi misma”… Y un cuerno, se dijo.
     Entró al supermercado a por un par de cosas, y como siempre, acabo cargada de  bolsas hasta los dientes. Se había pasado la tarde de librería en librería intentando conseguir un libro que le habían pedido a su hijo en el instituto, había llevado los zapatos del marido a poner tapas, y entre recado y recado se había hecho la cera, todo un suplicio para estar a punto.  Eran las 8 de la tarde cuando entraba por fin en casa cargada como una burra. Aún no había sacado las llaves de la cerradura cuando oyó un grito desgarrador.  ¡Mamá, donde está mi camisa azul!, era su hija de l6 años, de repente otro vozarrón desde la cocina le gritaba, ¡Has comprado el jamón, tengo hambre! , esta vez era el segundo hombre de su casa. El primero estaba a punto de llegar del trabajo y quería la cena en la mesa. Dios que locura, claro es lo que tiene vivir bien…
     Eran las 11 de la noche cuando por fin, todos satisfechos, se fueron a dormir, todos menos ella que se quedaba en el salón saboreando los treinta minutos más dulces del día, la soledad, y silencio…
     De nuevo cogió la revista que tenia a medias, esta vez el artículo trataba sobre como cuidar el cuerpo para parecerse a la chica de la foto que debía tener unos 17 años mas o menos…gimnasio, dieta  sana, largos paseos sobre unas playas idílicas o en su defecto por un bosque frondoso… Chupao,  pensó en lo que hacía ella todas las mañanas a primera hora. Se iba a un gimnasio, que estaba a unos 25 minutos de su casa, andando claro está, donde sonriente le esperaba la señorita rotenmeller del fitnes… ¡ocho, y ocho más, y otras ocho de regalo ¡ así una hora todos los días ¡ Todo esto para que venga la pánfila esta a decirme que me ve más rellenita. Pensó.
     Luego nada de dulces, nada de grasas, nada de fritos, ¡Jesús, que fatiga de vida!
     Vale, de acuerdo yo lo hago todo como dice aquí y sigo sin parecerme a esta de la foto. Las cremas, se me olvidaban,  eso es muy importante tengo la hidratante, la nutritiva, la antiarrugas, el contorno de ojos, la anticelulítica, la reafirmante…
     Y los geles y el champú, para un pelo espectacular.
     Cerró la revista agotada de tanta información para ser la mujer perfecta y encendió la tele. Gran error, más de lo mismo anuncios y más anuncios que nos ofrecen productos estupendos procesados y listos para ser consumidos sin demasiado esfuerzo y con unos resultados sorprendentes… A veces le daba la impresión de que más que animarla a comprar lo que hacían estos anuncios era recriminarle que si no los consumía seria más sucia, mas fea, menos inteligente…porque esa es otra, ahora también podíamos aprender en las miles de revistas que inundan los quioscos como ser mejores personas , mejores amigas, mejores madres y esposas, cómo practicar mejor sexo, cómo cocinar mejor, en definitiva, que nos regalan en forma de fascículos cómo ser súper-woman en un plazo de pocas semanas, lo malo es que si no lo consigues, no te devuelven el dinero, ni la autoestima…
     De repente recordó algo que había leído no hacía mucho y rebuscó entre sus apuntes porque tenía la costumbre de anotar aquello que más le llamaba la atención, lo encontró y complacida se dispuso a refrescarlo en su memoria:

     No quiero que me sigas por el camino que yo recorro en busca de una meta.
     Sigue tu propio camino, el que se corresponde con tus inclinaciones más íntimas.
     Nunca aceptes una afirmación sólo porque esta escrita, aunque sea cien veces verdadera.
     No es sin embargo, tu verdad, no es tu experiencia y por lo tanto no te pertenece.
     Haz realidad tu verdad, sólo entonces te pertenecerá.
   
     Sonrió  y se dispuso a aceptar su realidad y su verdad diciéndose:
     Hago deporte porque me gusta y le sienta bien a mi cuerpo y a mi mente
     Practico relajación porque me da tranquilidad.
     Estudio porque soy curiosa y me satisface aprender.
     Uso cremas y perfumes porque me gusta verme bien.
     Me enfado porque tengo un carácter. Grito cuando mi cuerpo y mi espíritu lo necesitan.
     Y sonrío, y  disfruto con los amigos y la familia porque me da fuerzas y energía..
     En definitiva, pensó, vivo la vida, con lo bueno y lo malo y tengo la suerte de poder elegir cómo quiero vivirla. Y ni mil revistas, ni anuncios prometedores de milagros me podrán dar aquello que yo elija para ser un poquito más feliz cada día.
     Apagó el televisor y las luces del salón, se fue al baño,  se limpió la cara y los dientes, se echó sus cremas antiarrugas, su contorno de ojos, se echó unas gotas de perfume, y tras arropar y besar a sus hijos que dormían a pierna suelta, y pensar que los quería con locura, se dispuso a acurrucarse junto a su marido, cerró los ojos y se durmió con una mueca de satisfacción en sus labios.
          Lola Conesa Artés  

lunes, 19 de julio de 2010

Una vez más se demuestra que aquello que das, te será devuelto multiplicado, no podemos librarnos del efecto bumerang. De nosotros dependerá aquello que más queramos recibir.



CAUSA-EFECTO


Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre.

Un día, mientras intentaba ganarse la vida para sustentar a su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda, el grito provenía de un pantano cercano.

Dejó caer sus herramientas y corrió hacia el lúgubre pantano... Allí, encontró hundido hasta la cintura en el barrizal de lodo húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando y esforzándose por liberarse.

El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte.

Al día siguiente, llegó un elegante carruaje a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había ayudado.

“Quiero recompensarlo”, dijo el noble. “Usted ha salvado la vida de mi hijo”.

“No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice”, contestó el granjero escocés.

En ese momento, el hijo del granjero salió a la puerta de la cabaña.

“¿Es su hijo?”, le preguntó el noble.

“Sí”, el granjero contestó orgullosamente.

“Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará”.

“Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que ambos estaremos orgullosos”.

Y el granjero aceptó.

El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, al tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary’s Hospital en Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano enfermó de pulmonía.

¿Qué salvó su vida esta vez?

La penicilina.

¿El nombre del noble? Sir Randolph Churchill.

¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

Alguien dijo una vez: “Lo que va, regresa…”.
 
(Enigmas. De la página de la vida)

martes, 13 de julio de 2010

PROTEGER AQUELLO QUE NOS FUE PRESTADO


Quiero enseñaros algo  que le escribió el jefe indio Noah Sealth al presidente norteamericano en 1854:

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera ¿…? Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento – la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. 

Me parece que aun habiendo pasado tantísimos años es sumamente ilustrador.
En nuestro afán de prosperar, nos hemos ido dejando en el camino infinidad de cosas, entre ellas, algo tan importante como la conciencia de mantener el medio ambiente en el que nos desarrollamos. Y es que toda acción, por pequeña que sea, tiene su reacción en la humanidad y en nuestro amado planeta.
Puede parecer increíble, pero es bien cierto que muchas de las cosas creadas por el hombre, son precisamente las que nos pueden llevar a la autodestrucción.
No pretendo ponerme dramática, simplemente, hago una vaga reflexión sobre lo que somos capaces de crear o de destruir. Y no vale de nada eso de mirar para otro lado o decir que es cosa de los políticos porque ya sabemos que todos los pasos por pequeños que sean, son importantes para recorrer el camino.
Un pequeño gesto de  cada uno de los seres que poblamos este planeta, puede convertirse en algo grande si nos unimos en esta batalla por proteger aquello que sólo nos fue prestado. Apropiémonos de la ley de las tres “r”; reutilizar, reciclar y reducir.
¡¡¡Cuidemos nuestro planeta!!! ¡¡¡Protejamos nuestra especie!!! ¡¡¡Pongamos nuestra gota de agua en la inmensidad del océano!!!

miércoles, 7 de julio de 2010

Dedicado muy especialmente a mi hija. Le escribí esta carta hace un año y hoy quiero recordarla y compartirla con su permiso con todos vosotros.

 

Camina hacia su mayoría de edad y en su cuerpo y en sus actos, se van dejando ver las huellas que delatan una madurez inminente.

   Los sueños por cumplir van tomando forma y hemos de asumir que “ya” no somos el centro de sus vidas.

   Miramos con nostalgia la evolución de nuestros hijos, asustados, preocupados por el
rumbo que puedan tomar sus vidas sin fijarnos apenas en como sus sentimientos, sus emociones, se precipitan haciéndonos testigos mudos de su crecimiento emocional.

   De repente, un día, te das cuenta de que profesan un sentimiento de amor e ilusión profundo, sincero… y tú, no eres la protagonista de su historia. En el escenario de su vida aparece otro personaje.

   Lo que hasta hace poco te parecía cosa de niños, empieza a cambiar. Un acontecimiento inesperado te hace despertar y darte cuenta, que los sentimientos de tu hijo que tú tenías por inocentes, son fuertes, profundos y reales. Están enamorados con mayúsculas, y lo sabes, porque reconoces ese sentimiento. Suspiran por alguien que no es de la familia, necesitan de la presencia, la cercanía, el tacto de este otro personaje que “ya” forma parte de su historia real.

   No sabes si el sentimiento de la otra persona es tan intenso y profundo como el que siente tu trocito de vida por él, ni siquiera sabes si perdurará en el tiempo. Lo que sí sabemos es que acaban de abrir de par en par la ventana más hermosa de la vida, y nosotros desde nuestra posición de meros espectadores, no podemos por menos que sonreír y aprender de ellos, que viven el presente con tanta intensidad como nosotros lo hicimos en algún tiempo de nuestras vidas.

   Sólo nos queda disfrutar con ellos esta etapa tan especial, con el único deseo de que sus sentimientos sean correspondidos en la misma medida, porque al  fin y al cabo, la persona que es capaz de hacerles felices, merece cuanto menos todo nuestro respeto.

Si os gusta, adelante, hacerla volar hasta vosotros.

jueves, 1 de julio de 2010

LOS BENEFICIOS DEL BAILE

Llega el fin de semana y que mejor ocasión para aplicarnos un poco de medicina natural…barata, no tiene contraindicaciones y sí muchos beneficios: el baile es una actividad muy completa porque se mueve todo el cuerpo, es un ejercicio muy sano que proporciona flexibilidad y armonía. Se puede practicar a cualquier edad y sus beneficios se notan  tanto a nivel físico como psicológico. Mejora la coordinación, el equilibrio y el tono muscular. Estimula la circulación arterial, venosa y linfática. Reduce el colesterol, el azúcar y aumenta la capacidad cardiorrespiratoria. Es divertido, fomenta las relacionas sociales y ayuda a expresar sentimientos y emociones. Mejora la confianza, combate la ansiedad y aumenta la autoestima. Libera endorfinas, unas moléculas también llamadas las hormonas de la felicidad. Libera adrenalina y serotonina que es una sustancia química de efectos calmantes que disminuyen el hambre y fortalece el sistema inmunológico. ¿Se puede pedir más por tan poco?...


¡¡¡A BAILAR!!!     ¡¡¡Y FELIZ FIN DE SEMANA!!!