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domingo, 28 de febrero de 2010


Quiero compartir un poquito de la sabiduría de Krishnamurti, de su libro “A los pies del maestro”
Espero que os guste y os haga pensar como me hizo a mí en su día.

-Profundiza sin cesar en tus estudios, no con la finalidad de que los hombres te tengan por sabio, y tampoco por la felicidad que proporciona la sabiduría, sino porque solamente el hombre que sabe, está en condiciones de ayudar sabiamente.
-No debes mantener una creencia solamente porque mucha gente la crea así, ni porque se haya mantenido por siglos, ni porque esté escrita en algún libro que los hombres consideren sagrado, tendrás que pensar por ti mismo y juzgar por  ti mismo si la creencia es razonable.
-Tu pensamiento respecto a los demás debe ser certero. No supongas de ellos lo que no te conste, ni pienses que ellos te tienen siempre presente en su mente.
-Si una persona hace alguna cosa que creas que puede perjudicarte o dice algo que crees que  se refiere a ti, no pienses inmediatamente:”Este pretende ofenderme”. Es muy probable que ni siquiera haya pensado en ti, puesto que cada alma tiene sus propios problemas, y lo que piensa gira preferentemente en torno a  ella misma.
-Si alguna persona te hablara airadamente, no pienses: “me debe odiar y procura herirme”. Es muy probable que cualquiera otra cosa o persona le haya enfurecido, y por ser tú el primero que encuentra, vuelca  sobre ti toda su rabia. No por ello debes permitirte pensar equivocadamente en él.
-Si oyes palabras denigrando a alguien, no te hagas eco de las mismas, quizás no sean ciertas, y, en el caso que lo fueran, es más noble permanecer en silencio. Piensa muy bien antes de hablar para que no digas palabras erróneas.
Cuando actúes, hazlo con sinceridad, jamás intentes ser distinto a como eres realmente, ya que todo lo que sea vanidad es un obstáculo para la luz pura de la Verdad, que siempre debería brillar a través tuyo tal como la luz del sol brilla reflejada en un limpio cristal
                                                   Os deseo una feliz semana.

lunes, 22 de febrero de 2010

                         ALIGERANDO PESO
El sentimiento de rabia e impotencia la perseguían. No había día en que los recuerdos no la atormentaran haciendo crecer en ella un odio irracional.
Habían pasado ya algunos meses del suceso, pero se sentía incapaz de olvidar y cada vez que pensaba en lo sucedido, el pasado se le hacía presente no dejándola vivir en paz. Unas palabras equivocadas pronunciadas en un momento equivocado, habían sido el detonante que acabó rompiendo una amistad de once años. A la otra parte, parecía no importarle tanto, lo cual le hacía aumentar más su rabia.
Un día decidió preguntarle a una amiga común ajena al conflicto:
-La diferencia entre Alba y tú, es que ella te ha perdonado y se ha perdonado.
-¡que me ha perdonado! Si soy yo quien tendría que perdonarla.
-Inés, las dos os dijisteis cosas muy feas y dolorosas, las dos debéis perdonaros mutuamente.
-lo que me faltaba por oír. ¿De parte de quién estás tú?
-de las dos, os quiero a las dos por igual, por eso me duele veros así, sobre todo a ti. Tienes que aprender a perdonar.
-¡ya! Qué fácil, y eso ¿cómo se hace?
-como lo ha hecho Alba; primero se perdonó a sí misma entendiendo que las circunstancias la condujeron a esa actitud; segundo entendiendo que no perdonarte le salía muy caro energéticamente.
Ella ha aprendido de su error y tú no te lo permites. El perdón es un acto que requiere fuerza de voluntad. No te das cuenta que esta rabia se está convirtiendo en un veneno para ti. Perdonar, es el antídoto.
-Pero yo no puedo olvidar lo que ocurrió.
-No debes olvidarlo, muy al contrario recordarlo te ayudará a aprender.
Pero debes perdonar para liberarte. Lo único que tienes que hacer, es ponerte en el lugar de la otra persona e intentar entender porqué se llegó a esa situación..Inés por tu propio bien, aligera tu carga.
Inés se quedó pensando toda la tarde en las palabras de su amiga y se dio cuenta de que el pasado se estaba apoderando de su presente y esto la estaba debilitando haciéndole perder la atención en cosas mucho más importantes… Cogió una hoja y un lápiz y cuando hubo terminado de escribir, pegó el papel en la puerta de la nevera. Dicha nota rezaba así:
“CUANDO ALGUIEN NOS LASTIMA, DEBEMOS ESCRIBIRLO EN LA ARENA, DONDE LOS VIENTOS DEL PERDÓN PUEDAN BORRARLO, PERO CUANDO ALGUIEN HACE ALGO BUENO POR NOSOTROS, DEBEMOS GRABARLO EN LA PIEDRA DONDE NINGÚN VIENTO PUEDA BORRARLO”
Fue la primera noche que Inés durmió de un tirón en mucho tiempo. Había aligerado su carga, había tomado la decisión de apostar por el perdón.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Asi como Max Ehrman escribió este poema con la intención de dejar un humilde regalo. Yo lo transfiero a mi blog con los mismos deseos. DESIDERATA,(del latín desiderata, cosas deseadas)
                          Escucha entonces la sabiduría del sabio:


“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,

y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.

Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.

Di tu verdad tranquila y claramente;

Y escucha a los demás,

incluso al torpe y al ignorante.

Ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,

pues son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás,

puedes volverte vanidoso y amargado

porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes.

Interésate en tu propia carrera,

por muy humilde que sea;

es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.

Sé cauto en tus negocios,

porque el mundo está lleno de engaños.

Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;

mucha gente lucha por altos ideales

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo.

Especialmente no finjas afectos.

Tampoco seas cínico respecto al amor,

porque frente a toda aridez y desencanto,

el amor es tan perenne como la hierba.

Acepta con cariño el consejo de los años,

renunciando con elegancia a las cosas de juventud.

Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,

pero no te angusties con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Más allá de una sana disciplina,

sé amable contigo mismo.

Eres una criatura del universo,

al igual que los árboles y las estrellas;

tienes derecho a estar aquí.

Y, te resulte o no evidente,

sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,

de cualquier modo que Le concibas,

y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,

mantente en paz con tu alma

en la ruidosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,

éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.



   

sábado, 13 de febrero de 2010

EL REGALO DEL DESPERTAR

Ada no entendía porque tenía fama de rara, a veces de loca..Pero después de tantas decepciones de aquellos que decían quererla, decidió ocultar cuanto creía y pensaba. Se había acostumbrado a viajar sola por parajes que no aparecían en las guías turísticas, se había acostumbrado a abrazar a la naturaleza cuando nadie podía verla. Cerraba los ojos cuando acunada por el mar se sentía en comunión con el, y se había acostumbrado sobre todo a guardar en silencio aquello que deseaba gritar a los cuatro vientos. Le costó mucho entender que todo tiene su proceso y que a cada uno le llega su momento, justo, cuando está preparado para entender…
Ahora estaba tranquila, ahora estaba en paz, le había llegado el momento de entender, que no era rara, que no estaba loca, y que su momento, había llegado tocándola con el sutil susurro de la naturaleza y la energía universal. Y así, sin despegar sus pies de la tierra, se dejó llevar al mágico mundo del despertar de la vida.

lunes, 8 de febrero de 2010


         
                                            NO    FUE   UN    SUEÑO



   Hacía  sólo dos días que no la veía, pero la echaba mucho de menos, sobre todo porque deseaba contarle lo de mi nuevo trabajo en una gestoría, trabajo que por otra parte le debía a sus contactos. Las oposiciones aunque duras, me habían salido bastante bien, pero si no hubiera sido por la íntima amistad que unía a mi abuela con el padre del presidente de la compañía, quizá ahora yo no lo estaría celebrando. Aquello,  aunque me cueste reconocerlo, ayudó bastante.

     Eran las cuatro en punto de la tarde, hora en la que yo aprovechaba para tumbarme un ratito en el sofá mientras me tragaba el serial de la tele, que por cierto era incapaz de seguir al completo ya que a ratos el sueño interrumpía la expectación que pudiera causarme el mismo, cuando de repente mi abuela irrumpió como un ciclón en el salón;
-    ¡abuela, que alegría, precisamente estaba pensando en ti¡
-    Hola cariño, me alegro mucho por lo de tu trabajo, trata de ser lo mas honrada y honesta posible, tanto en él como en la vida.
-    Vaya abu, cómo te has enterado, si hace dos días que no nos vemos.
-    Tu abu lo sabe todo, ¿me harás caso verdad?
-    Claro, pero ¿a qué viene esto?, ¿acaso ya no confías en mí?
-    Te quiero preciosa, siempre te querré, ya sabes que eres mi favorita. Cuídate y recuerda que siempre, siempre estaré contigo.

     Mi abuela no era muy alta, pero tenía un porte muy distinguido. Yo me solía meter con ella diciéndole que parecía una señorona. Esa tarde estaba especialmente guapa, sonreía de una manera extraña pero dulce a la vez y sus ojos reflejaban un cariño inmenso hacia mí. De repente pensé en cuanto la quería y en las pocas veces que se lo había hecho saber.
     Llevaba cuidando de mi hermano y de mí desde que mis padres se separaron hace 15 años y nunca la había visto de mal humor, -ojala yo herede su temple.
     Hacía dos meses que me había emancipado, pero vivía muy cerca de ella, con lo cuál me seguía aprovechando de sus favores.

     Me levanté para abrazarla y darle un beso y de repente desapareció. Empecé a llamarla a gritos, pero no obtuve respuesta alguna. -Que extraño, me estará gastando alguna broma, eso es muy propio de ella. Pero ¿cómo le ha podido dar tiempo a salir tan rápido?…
Me volví a quedar dormida…

     El sonido estruendoso del teléfono me sacó de mi ensoñación, miré el reloj. Eran las cinco menos cuarto. Seguía sonando y me tapé la cabeza con el cojín intentando acallar la cantinela insistente del mismo, pero este parecía tener vida propia y no callaba. Al fin me levanté con cierta desgana y descolgué el auricular.

     Llovía insistentemente, me aferraba con una fuerza sobrehumana al volante del coche mientras mis lágrimas se confundían con las gotas que el parabrisas desplazaba a un lado y a otro del cristal en tanto rezaba todo cuanto sabía a pesar de no ser creyente.
     El Hospital parecía estar cada vez más lejos aunque se encontraba a sólo cuatro manzanas de mi casa.
     Cuando llegué, mi madre y mi hermano me estaban esperando en la puerta de urgencias, sus caras reflejaban un dolor inmenso, mientras yo, no me resignaba a aceptar lo que tras la llamada me habían anunciado.
   -Clara, ven corriendo al hospital. Acaban de atropellar a la abuela.


   Me abracé a ellos diciéndoles que no era posible, que había estado con migo hacía un rato y estaba mejor que nunca.
   -¿A qué hora has estado con ella?. Me preguntó mi hermano.
   -A las cuatro en punto, lo recuerdo porque justo entonces acababa de empezar la novela..-les explique entre sollozos.
   -Clara, eso no es posible.  La abuela ha sido atropellada justo a la cuatro menos diez, y según nos han dicho, el impacto fue mortal. Debiste soñarlo.

   Miré al cielo dejando que la lluvia limpiara mi cara, no entendía nada, parecía tan real el encuentro con mi abuela.
   De repente pensé en las palabras exactas que me dijo: -Recuerda que siempre, siempre estaré contigo.
   Ahora estaba segura, aquello no fue un sueño.




                                                       

miércoles, 3 de febrero de 2010

MENSAJE  DE GRATITUD PARA EL UNIVERSO

   No me a costado mucho decidir, me pides que escriba una carta de gratitud a alguna persona y se la haga llegar; supongo que para estudiar su  reacción y  la mía… lo hago y me doy cuenta de que necesitaría escribir mas de una, quizá más de cinco o tal vez, más de cincuenta…
   Gratitud, hermosa palabra que me  hace ser más consciente de todo lo positivo que ocurre a mí  alrededor. Se me amontonan las ideas pero intentaré ser precisa y concreta. Mis deberes están hechos y entregados, pero aprovechando el estado de ánimo que esto me provoca, decido seguir y amplío el círculo de agradecimientos; gracias por enseñarme cuanto sabes, gracias por protegerme de mis miedos, gracias por las amistades que me escuchan y callan cuanto oyen, gracias por las que me hacen reír, y a veces, también llorar, gracias por los que me dicen lo que piensan de mi aunque no me guste, gracias por permitirme ser amiga, esposa, madre, hermana, hija…gracias por tu aliento y tu sonrisa, gracias por llenar mis días y mis noches de vivencias compartidas y soledades buscadas. Gracias por ese café con las amigas, gracias por ese baño en el mar calmado, gracias por esta lluvia limpia, gracias por el sol que me calienta, gracias  por el abrazo, gracias por interesarte por mi, gracias a los que se portaron bien conmigo, y a los que no lo hicieron, de ellos también aprendí. Gracias por el olor a hierba recién cortada, gracias por la música, gracias por una tarde de tele y sofá, gracias por esa carta manuscrita, gracias por creer en mí. Y gracias sobre todo por permitirme entender la vida como un regalo, gracias porque siempre, aún en los malos momentos hay alguien o algo por lo que sonreír y gracias muy especialmente por permitir que la gratitud, sea un hábito en mi vida.